El chupete no produce malformaciones dentales si se abandona antes de los tres años. Además, reduce la muerte súbita y calma la ansiedad y el dolor de los niños, y si se deja de usar a los tres años los perjuicios sobre la dentición son reversibles. Un estudio publicado en la revista General Dentistry afirma que siempre que el chupete se deje a tiempo, es incluso ventajoso.

Cuando un niño se introduce un chupete en la boca, los dientes centrales inferiores se desvían paulatinamente hacia dentro, y en el maxilar superior tienden a separarse y sobresalir hacia fuera. Con el tiempo, los colmillos chocan entre sí y las arcadas dentales no se cierran correctamente (mordida abierta). Además, la acción de succionar pone en funcionamiento los músculos de la cara que hacen que la arcada superior e inferior pierdan su paralelismo (mordida cruzada). En definitiva, el uso del chupete puede llevar a una mordida cruzada o abierta en los dientes de nuestros hijos.

Para que las malformaciones sean apreciables, hay que ejercer una presión constante durante seis horas diarias aproximadamente. El uso continuado del chupete produce malformación en los dientes, pero esta situación es reversible apenas unos meses después de interrumpir su uso. El motivo principal es que no llegan a producirse malformaciones en la ATM (articulación temporomandibular) ni deformaciones óseas significativas que modifiquen la arcada dental definitiva.

Es recomendable:

  • No utilizar el chupete los primeros días de vida, favoreciendo así la instauración de una lactancia materna eficaz.
  • Evitar usar el chupete para retrasar una toma de comida.
  • Es mas recomendable que su hijo use el chupete en lugar del dedo para saciar sus ganas de chupar.
  • Utilizar un chupete seguro que cumpla con las normas fijadas por AENOR (Asociación Española de Normalización y Certificación): hecho de material de plástico, con bordes redondeados, con anilla o tirador que permita extraerlo de la boca, la base del chupete debe ser lo suficientemente grande para evitar que el niño pueda introducirse todo el chupete en la boca y asfixiarse, y la tetina no debe ser superior a 3,3 cm.
  • Es aconsejable cambiarlo con cierta frecuencia.
  • No poner el chupete al niño sujeto con una cuerda por el riesgo de asfixia.

La edad ideal para retirar el chupete es a los 3-4 años, previamente habrá que ir acostumbrando al niño a usarlo sólo cuando se vaya a la cama o en situación de mucha tensión emocional.

Chuparse el dedo puede llevar a consecuencias peores que con el chupete.

Por un lado, las tetinas y chupetes son mas limpias que el dedo ya que pueden esterilizarse, además de ser mas blandas que el propio dedo pudiendo causar éste daños en la mucosa oral como arañazos.

En cuanto a los dientes de nuestros hijos, ya sabemos que el chupete está asociado al desarrollo de la mordida cruzada posterior, un problema reversible al dejar de usarlo. El hecho de chuparse el dedo aparte de favorecer la mordida abierta, repercute en una elevación excesiva de la bóveda del paladar, al tiempo que se va estrechando paulatinamente el maxilar superior. Esta deformación no sólo dificulta las funciones de masticación y deglución de los alimentos, sino que además puede repercutir negativamente en el desarrollo del habla y la pronunciación del pequeño.

Es peligroso que el niño se lleve el dedo a la boca ya que las alteraciones que produce no desaparecen espontáneamente y suelen requerir la intervención del odontopediatra, además el habito es mucho mas difícil de controlar y erradicar que con el chupete, ya que con este bastaría con tirarlo a la basura.

21/02/2016, Dra. Sara Tafur